La cultura persa

La Cultura Persa o de Persia es la que hoy conoceríamos por cultura iraní. Los primeros signos de esta cultura datan del V milenio, siendo representada por numerosas vasijas de cerámica y demás elementos de decoración funeraria de decoración zoomorfa. Hacia el siglo II aparecen las figuras plásticas: estas, mas sensibles, muestran esfinges femeninas representantes de diversas divinidades. Paralelo a estos objetos, también aparece el uso de metales preciosos, elementos que representaría a la Cultura Persa.
Posteriormente, en 558 a.C, el rey Ciro I funda la dinastía persa –aqueménida, y junto a ésta, el arte aqueménida. Este arte acompaña a la imagen del estado: imperial, imponente y lujosa, que proclama la gloria del soberano. Esto se refleja especialmente en la arquitectura, la cual se destaca por poseer fuertes influencias de Egipto. Es así como todas las ciudades reales logran tener su propio palacio, siendo el Palacio de Susa uno de los más imponentes.
En cuanto a la escultura, cabe destacar que también acompaño la imagen del imperio, realzando la imponente arquitectura con animales gloriosos alados, y enormes esculturas que vigilan como centinelas los grandes palacios. La tradición secular del ladrillo crudo esmaltado es tomado de Susa.
Por ultimo cabe destacar la conquista de Persia por parte de los árabes. Esto generó un gran vuelco dentro de la cultura persa. Aparece la incorporación de la cúpula nervada, de las trompas de ángulo y del iwan. Un claro ejemplo de ello es la Masjed-e-Djomeh, también conocida como la Mezquita del Viernes, que fue construida durante el siglo XI y reconstruida un siglo después.
La dominación de los mongoles también aporta a esta rica cultura. Se incorpora el gusto por el revestimiento de la loza y la cerámica. Posteriormente, la cultura persa se extiende por sobre todo India, manifestándose en numerosas construcciones, siendo el mas claro ejemplo el Taj Mahal, una obra que fusiona el arte hindú, mongol y persa de manera exquisita.
Javi López Escribano